El artículo, publicado en el International Journal of Communication, reveló cuatro patrones importantes en el comportamiento de los movimientos feministas y antifeministas en las distintas comunidades.
El estudio contempla publicaciones de Twitter (ahora “X”) durante el primer año del movimiento #MeToo, abarcando específicamente el periodo desde el 1 de octubre de 2017 hasta el 30 de septiembre de 2018.
Los principales hallazgos indican que, en algunas comunidades como Argentina, Chile y Colombia, existe una asociación mutua entre los discursos feministas y antifeministas, en la cual se predicen el uno al otro. En países como Estados Unidos y México, se evidenció que el activismo feminista moldea el panorama discursivo y provoca respuestas antifeministas. Asimismo, se descubrió que en Perú las narrativas antifeministas actúan como detonante para la movilización feminista. Por último, en España se encontró que estos discursos se desarrollan de forma independiente, sin una vinculación significativa.
En el caso de Chile, se evidenció que fue uno de los países que lideró la prevalencia de marcos que definen al feminismo como un “movimiento marxista”, una “dictadura del odio” o incluso como el “cáncer de la sociedad”.
La investigación fue liderada por la estudiante doctoral de la Universidad de Northwestern, Catalina Farías, e incluyó la participación de la investigadora de CICLOS, Teresa Correa; la alumni del Magíster en Comunicación UDP, Fernanda Carvajal; y un equipo internacional de académicos que analizó más de 126.000 tuits para entender cómo se desenvuelven el feminismo y el antifeminismo. El trabajo se realizó en el marco de una colaboración con la Universidad de Wisconsin-Madison.